
Una de las frases que más escucho de mis alumnas cuando llegan al programa es:
“Diana… yo ya no sé qué comer porque siento que todo me sube la glucosa.”
Y casi siempre el arroz está en la lista de alimentos prohibidos.
Muchas llegan con miedo, culpa o completamente obsesionadas eliminando carbohidratos porque creen que ese es el problema.
Pero después de años trabajando con mujeres con resistencia a la insulina, prediabetes y diabetes tipo 2, entendí algo muy importante:
No es solamente el arroz.
Es cómo lo estás comiendo.
Porque sí… si te comes un plato gigante de arroz blanco solo, acompañado de jugo, pan o gaseosa, claro que tu glucosa se va a disparar.
Pero dentro de mi programa hacemos algo diferente.
Nosotras medimos glucosa antes y después de las comidas todos los días. Y ahí fue donde muchas se dieron cuenta de algo que nunca nadie les había explicado.


No porque sea “milagroso”.
Y aquí quiero ser muy clara porque internet está lleno de exageraciones nutricionales.
Simplemente he visto que muchas de mis alumnas lo toleran mejor.
El arroz basmati suele:
generar más saciedad
sentirse menos pesado
producir respuestas de glucosa más estables
dar menos sueño después de comer
Además, su grano es más largo y menos pegajoso que el arroz tradicional, y su digestión suele ser un poco más lenta.
Eso no significa que puedas comerlo ilimitadamente.
Ahí es donde muchas personas se equivocan.
Cambiar arroz blanco por basmati NO sirve si sigues sirviéndote cantidades para tres personas.

Algo que les enseño desde el inicio es dejar de comer carbohidratos aislados.
Siempre acompañamos la porción de arroz con grasas saludables (aceite de oliva, aguacate) y proteínas (carne, pollo, pescado). Esto retrasa el vaciado gástrico y evita subidas bruscas de azúcar.
Y cuando medimos glucosa, la diferencia suele ser enorme comparado con comer arroz solo.
Porque el objetivo es controlar la glucosa y mejorar sensibilidad a la insulina. mientras disfrutas.
Si tienes un gasto calórico bajo
(Poca actividad o vida sedentaria)
Generalmente recomiendo:
1/2 taza
Si tienes un gasto moderado
(Caminas, entrenas ligero o te mantienes activa)
3/4 de taza
Si entrenas fuerte o tienes alta demanda física
1 taza a 1 taza
La mayoría de mujeres con resistencia a la insulina no necesitan montañas de arroz.
Necesitan aprender proporciones inteligentes.

En mi experiencia y viendo las mediciones de muchas alumnas, el almuerzo suele ser el mejor momento.
¿Por qué?
Porque el cuerpo está más activo y tiene más oportunidad de utilizar esa energía.
Por eso siempre digo algo importante en el programa:
No todas reaccionamos igual.
Y medir cambia completamente la forma en la que entiendes tu cuerpo.

Aroma mágico y único con notas de palomitas de maíz
Granos blancos largos y delgados
Cocina ligero, esponjoso y suelto
Ingredientes:
300 g de arroz Basmati Tilda
450 ml de agua (la medida de agua siempre es: por una medida de arroz, una medida y media de agua)
Nota: Si quieres un arroz al dente, agrega menos agua como por ejemplo 420-425 ml aprox.
1. Lo dejo en remojo entre 5 a 10 minutos.
y luego lo lavo hasta que el agua salga más clara.
Eso ayuda a retirar parte del exceso de almidón.
2. Después agregar el arroz en una olla con agua de la medida correspondiente a fuego alto. Sazonar con sal al gusto. Remover y esperar hasta que empiecen a que el agua se seque.
3. Baja el fuego a mínimo tapa y cocina de 10 a 12 minutos. Con la ayuda de un tenedor remover los granos para que queden sueltos.
4. Lo dejo enfriar antes de consumirlo:
Cuando el arroz se enfríe, guárdalo inmediatamente en el congelador parte del almidón cambia y se forma más almidón resistente, lo que puede ayudar a que la respuesta glucémica sea más estable.
Muchas veces preparo el arroz con anticipación y simplemente recaliento la porción que voy a consumir.
No es magia. Pero cuando sumas pequeños cambios inteligentes, los resultados empiezan a notarse.
Por eso en mi programa no enseño a vivir castigándote.
Te enseño a entender cómo responde tu cuerpo, cómo combinar alimentos y cómo construir una alimentación que realmente puedas sostener.
Porque sí… puedes comer arroz.
Solo necesitas dejar de comerlo como todo el mundo lo hace.